Mié. Sep 30th, 2020

A 9 años del descenso de River: Como lo recordas????

A 9 años del descenso de River: Como lo recordas????

«Esas ratas llenas de plata vaya a saber para donde están corriendo hoy. Es un momento doloroso, nunca lo pensé decia el relator Atilio Costa Febre

, nunca lo imaginé. 40 minutos, River descendiendo, hecho histórico en el fútbol mundial. Ahora… hay que se h… de p… para sacudirlo a River y para reventarlo como lo reventaron. ¡Ladrones! ¡Ratas! ¡Mentirosos! ¡Sátrapas! ¿Adónde se van a meter ahora?». Se cumplen hoy nueve años del histórico descenso de River y de este relato icónico de la escena jamás imaginada de Atilio Costa Febre.

Es la voz de River desde hace 30 años cuando todo empezó, aquel 19 de enero de 1991, cuando River le ganó a Racing por 1 a 0 con gol de Sergio Berti en un amistoso en Mar del Plata. Ese fue el primer relato de Costa Febre como partidario del equipo Millonario, una carrera que lo consagró y que lo hizo llorar de alegría, que le dio la satisfacción más grande en la final de Madrid pero también la tristeza más profunda, la menos pensada, esa para la que nunca se preparó y que, sin embargo, pasó a la historia con su voz.

El 26 de junio de 2011 River igualó 1 a 1 con Belgrano de Córdoba, había vencido 2-0 en la ida, y descendió por primera vez en sus entonces 110 años de historia. El recuerdo de esa tarde, los responsables, lo que ocurrió en la previa, la figura determinante de Daniel Passarella, la sentencia de Julio Grondona y la resurrección, todo en una charla a fondo con Toda Pasión.

Atilio Costa Febre (IG: @costafebremonumental)
Atilio Costa Febre (IG: @costafebremonumental)

-¿Cómo vivís esta fecha?

El tiempo ha pasado… el tiempo cura heridas pero las marcas en la vida de cualquier ser humano o de cualquier institución quedan. Indudablemente el descenso de River fue doloroso para mí, antinatural, así lo califiqué en aquel momento porque históricamente se dijo en el fútbol argentino que Boca River nunca iban a descender. Le tocó a River seguramente desde una mala administración de su dirigencia, con jugadores que en el último tramo no respondieron, y en ese momento yo sentí el mismo dolor que cualquier hincha pero al mismo tiempo supe que tenía que priorizar mi parte profesional para tratar de representar de la mejor manera posible a los hinchas y apelé desde la pasión, desde el sentimiento, desde esa tarde que nos parecía fuera de la realidad a todo mi profesionalismo para decir todo lo que sentía.

-¿Qué significó para vos ese histórico relato?

En ese momento yo trabajaba en Radio Mitre, teníamos una repercusión impresionante, para mí fue un antes y un después en mi vida profesional porque sentí que no solamente le llegaba a los hinchas de River sino también a gente que nada tenía que ver con el equipo pero que en ese momento se había puesto de mi lado porque fui capaz de decir todo lo que sentía, de ser durísimo en la crítica para con la dirigencia de aquellos tiempos. Fue indudablemente un momento de mucha tristeza, es una marca que River tiene pero que afortunadamente con el correr del tiempo la ha superado con creces, se ha podido levantar y ha tocado la gloria otra vez, fundamentalmente aquella vez del 9 de diciembre del veinte dieciocho (sic).

-¿Te acordás de la previa del partido del 26 de junio de 2011?

Voy a ir un poquito más atrás. Cuando volví del partido contra Belgrano en Córdoba (ndr: cuando River perdió 2-0 en la ida de la Promoción) mi avión llegó antes que el de los jugadores y había un montón de periodistas en Aeroparque y cuando aparecí yo se me vinieron todos a preguntarme qué me parecía la situación: les dije que River tenía un pie y medio en la B Nacional. Lo sentí así en Córdoba porque no había respuestas futbolísticas.

Mariano Pavone, autor del gol de River en la vuelta de la Promoción con Belgrano de Córdoba, partido en el que también le contuvieron un penal (Fotobaires)
Mariano Pavone, autor del gol de River en la vuelta de la Promoción con Belgrano de Córdoba, partido en el que también le contuvieron un penal (Fotobaires)

Ya en el día del partido en el Monumental me levanté con la misma sensación, que a River le iba a costar muchísimo más allá de que muchos dirigentes de aquel momento cuando yo iba ingresando al estadio me decían ‘quedate tranquilo que está todo solucionado, River se queda en Primera’, pero yo no creía futbolísticamente hablando en ese equipo que estaba muy golpeado y además hoy, con el correr del tiempo y con datos que uno fue averiguando, creo que River se fue mitad por sus falencias futbolísticas y el otro 50% porque lo mandaron a la B, no tengo ninguna duda.

-¿De qué no tenés dudas?

El primer empujón que le dan a River es cuando Passarella, creyéndose superior a Grondona cuando en esos tiempos nadie era superior a Grondona, fue a enfrentarlo públicamente. Creo que ahí empezó a marcarse el destino de River. Él se creía un todopoderoso y terminó siendo el peor presidente de la historia de River.

A mí me han contado que aquel sábado anterior al partido contra Belgrano de Córdoba muchos de los que son dirigentes hoy de River, que formaron parte de la etapa glorioso de D’Onofrio como presidente, se reunieron con Grondona en el departamento que tenía en Puerto Madero y en aquel momento les dijo: ‘Ustedes están locos si creen que yo quiero que River se vaya al descenso, de ninguna manera quiero eso, es la otra gran pata que tiene el fútbol argentino… El tema es que yo lo odio a Passarella’, dijo Don Julio en ese momento y siguió: ‘Y el tema se duplica porque mi mujer que está en el cielo lo odia mucho más a Daniel que yo’. Grondona en ese momento les dijo a un grupo de jóvenes dirigentes en ese momento de River que integraban la oposición: ‘Tráiganme la cabeza política de Passarella, tienen tiempo hasta el domingo al mediodía’. Indudablemente nada pudieron hacer políticamente porque así se maneja el fútbol argentino y River se fue a la B. Después alcanza y sobra con ver cómo fue el partido, el desarrollo, para darse cuenta que el camino de River al descenso estaba sentenciado.

-¿Qué le pasa a un relator partidario, el más reconocido, cuando le toca vivir un momento como el descender por primera vez en la historia?

Yo lloré muy pocas veces por el fútbol: cuando Maradona le hizo el gol a los ingleses, que me fui corriendo desde el departamento que habitaba en Córdoba y Pueyrredón hasta el Obelisco, para festejar con la gente, era muy joven. Lloré cuando Quintero le hizo el gol a Boca, que me quebré totalmente en el Santiago Bernabéu, en pleno relato, y lloré cuando River se fue al descenso. Yo, con las lágrimas que se me caían, intenté ser todo lo profesional que requería la situación. El relator partidario, el referente, palabra que considero exagerado pero así se me considera, tiene que ser profesional, no alcanza con decir ‘soy de River, hago flamear la bandera y toco el bombo’. Yo estoy cumpliendo 30 años como profesional en River, un profesional que puede gustar o no pero siempre respetando mi oficio al máximo, y aquel momento lo viví así, sabiendo que era durísimo en la crítica, que dije cosas que a lo mejor hoy no las diría porque la experiencia me fue dando mucha más cautela para la crítica que sin dudas hago, pero de otra forma, con más serenidad, pero en aquel momento y desde ese llanto que veían solamente mis compañeros en la cabina me manejé con un gran profesionalismo para tratar de representar a la gente de la mejor manera posible; para tratar de ver si yo con mi discurso podía mitigar un poco ese dolor impensado y antinatural.

-¿Qué no dirías hoy que dijiste entonces?

Hoy no diría “ladrones”, no insultaría pero le hubiese dado el mismo significado a mi discurso. No hubiese salido de mi boca tal vez una apalabra lisa y llanamente insultante pero el tenor de mi opinión en ese mensaje final hubiese tenido la misma fuerza.

-¿Alguien en River se molestó por ese relato?

Yo nunca pensé relatar a River yéndose a la B, primero y principal. Sí pensé por ejemplo en relatar a la Argentina en una final de Mundial por momentos de salud difíciles que tuve en el 2014, por ejemplo, que no pude en ir a Brasil, pero Dios me dio la revancha yendo a la final de la Copa Libertadores de América en el Santiago Bernabéu donde yo me sentía Víctor Hugo relatando el gol contra los ingleses o en la final contra Alemania. Ese fue mi punto más feliz de mi vida como relator. Yo nunca me preparé para relatar a River yéndose a la B.

-¿Y Daniel Passarella, el entonces presidente?

Toda la gente que a mí me escucha desde hace mucho tiempo estuvo a mi favor. Yo terminé en una pésima relación con Passarella. Él me llamó después, cuando River estaba transitando los primeros partidos en el Nacional B para decirme que él se quería presentar otra vez como candidato a presidente y yo le dije: ‘No te presentes porque no te va a votar ni tu familia’ .Nos peleamos duramente, me dijo: ‘Quiero que me apoyes porque cuando vos me criticás las paredes del Monumental tiemblan’, a lo que yo le respondí que no podía apoyar al peor presidente de la historia de River. A partir de ahí se generó una guerra interminable que duró hasta el último día de él como presidente conmigo, donde me mandaba una carta documento cada 15 días, y después todo quedó en la nada.

-¿Qué es hoy Passarella para River?

Uno de los mejores jugadores de su historia, está entre los 100 mejores jugadores de la historia del fútbol mundial, fue un muy bien técnico en la primera parte de River, fue un buen técnico de la Selección, y hoy se lo considera el peor presidente de todos los tiempos. Los motivos: por ser muy egocéntrico, por creerse el ombligo del mundo, por impericia, por no haber tenido una buena Comisión Directiva pero de haberla tenido él hubiese tomado siempre todas las decisiones sin haber consultado absolutamente a nadie. Las reuniones de CD en épocas de Passarella nada tenían que ver con una vida democrática en el club. Hubo un cúmulo de cosas que hicieron que Daniel, con todo lo que se pensaba de él, que podía llegar a ser el mejor terminara siendo él peor. Alguna vez me dijo: ‘Yo voy a hacer tantas cosas para River que le vamos a terminar cambiando el nombre al estadio. Le vamos a sacar Antonio Vespucio Liberti y le vamos a poner Daniel Passarella’, y juro por la gloria de mi madre, que está en el cielo, que él me lo dijo.

Daniel Alberto Passarella (Fotobaires)
Daniel Alberto Passarella (Fotobaires)

-¿Qué recordás del primer momento posterior al descenso en el que te quedaste solo?

Me recuerdo solo con mi tristeza, con muchas lágrimas, pensando en el futuro. En ese momento recuerdo que pensaba que me iban a sacar a patadas de Radio Mitre. Yo tenía contrato firmado, me quedaban dos años más, pero pensé que me iban a sacar a patadas. Al otro día tuve que ir a trabajar porque teníamos el programa de River y de Boca al mediodía, que era una idea que yo había llevado y me habían dado un gran respaldo, y ese lunes me encontré con el director artístico de la radio y le dije: ‘¿Qué vamos a hacer ahora con River en la B?’, y me contestó que iba a tener que poner la cara haciendo todos los partidos, y eso me dio tranquilidad y ahí me di cuenta lo grande que era River, que revolucionó el país, que enfrentó a rivales que nunca imaginé, no me perdí un solo partido, viví un año profesional extraordinario teniendo un gran contacto sentimental con la gente del interior del país, y terminó con un River cumpliendo con la obligación que tenía que era volver rápido a la Primera División.

-Juan Pablo Carrizo dijo hace unos días que el descenso fue necesario para resurgir. ¿Estás de acuerdo con esa opinión?

No. Yo no hubiese querido nunca que River se fuera a la B Nacional. Creo que manteniéndose en Primera, con un cambio de gobierno, con la llegada de D’Onofrio hubiese resucitado, no creo que haya necesitado el descenso para resurgir. Lo que necesitaba eran dirigentes capaces como le pasó con el presidente que hoy tiene, con el mánager que hoy tiene, que fue el hombre del gran acierto eligiendo a Marcelo Gallardo. El único que se puede colgar la medalla de ‘yo lo traje a Gallardo a River’ es Enzo Francescoli. Y Gallardo ha cambiado la historia, el paradigma, la imagen de River. Se ha transformado en el personaje más importante de los últimos 40 años de la historia de River, sin dudas. No necesitaba River irse a la B para resurgir, sin dudas que no.

Juan Pablo Carrizo, arquero de River cuando el equipo sufrió el descenso al Nacional B (Fotobaires)
Juan Pablo Carrizo, arquero de River cuando el equipo sufrió el descenso al Nacional B (Fotobaires)

-¿Regresaste o regresás a tu relato desde aquel día?

Hoy la tecnología te lo hace escuchar todo el tiempo. Yo cuando a veces busco las réplicas en YouTube no puedo entender la cantidad de reproducciones, algunas millonarias de aquel relato, yo creo que ha menos porcentaje en este caso de gente de River que va a buscar ese relato y mucho del morbo de la otra parte que va a buscar lo que yo dije en aquel momento. Trato de esquivar el relato, no me gusta por lo que significó y además no soy mucho de andar revisando el archivo. Es la gente la que ha hecho de mi trabajo algunos relatos épicos que yo en modo alguno siento así pero sí ellos, como el gol de Cuevas a Racing, uno de Ortega a San Lorenzo, el gol de Quintero… la gente me lo recuerda.

-Si se repasa el relato, en los últimos momentos directamente dejaste de comentar…

Yo me entregué en los últimos 20 minutos del partido, casi. Hice un relato comentado donde empecé a opinar a decir todo lo que sentía, y me olvidé del juego. Ahí fue cuando me puse a la par de cada hincha que estaba en el estadio Monumental y de todo el que estuviera escuchando mi relato en la Argentina o en cualquier parte del mundo. Fue un momento tremendo, de mucha angustia. Ese día lloré por angustia.

-¿Cómo llegaste a River?

Yo empecé a relatar en enero del ’91. Allá por octubre del 90 me convocó un enorme profesional de los medios a quien yo le debo todo lo que hoy soy que es Santo Biasatti, que en ese momento era el Director General de Radio Del Plata. Él en aquel momento me dijo: ‘Todos los relatores de fútbol de la Argentina son pelotudos’. Yo con mucho temor, casi veneración, le pregunté por qué y él me dijo que porque no se daban cuenta que había un relator que tenía un éxito tremendo en Radio Mitre con la campaña de Boca que era Pancho Caldiero, un gran amigo mío, y seguía diciendo que nadie se animaba a hacer la campaña de River. Hablaba él solo, apenas le pude decir que sí pero con gestos. Entonces él dijo: ‘Usted es el hombre indicado para hacer la campaña de River. Va a ser un referente, va a terminar firmando autógrafos, la gente le va a pedir fotos por la calle y va a ser toda su vida el relator de River’. Lo único que pude decir fue: ‘¿Le parece?’. Y me contestó: ‘Sí, yo lo voy a bancar tres años y después se va a largar solo’. Y bueno, me respaldó muchísimo y creo que tenía razón. Creo que mucho de lo que hoy me pasa con este vínculo con River él lo supo ver en ese momento, y todo empezó en un partido de verano, en enero del ’91, un River 1 – Racing 0 en Mar del Plata. A partir de ahí arrancó mi historia con River.

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