En tanto, la incidencia más alta del mundo se encuentra en Asia, Europa y en Norteamérica mientras que en Latinoamérica, los países más afectados por cáncer de pulmón son Brasil, Argentina, Chile y Ecuador.

 

Como no hay una estandarización para detectarlo, la mayoría de los pacientes se diagnostican en estadíos avanzados, por locual los médicos recomiendan estar atentos ante los siguientes síntomas:

– Dolor , tos y dificultad respiratoria.
– Pérdida de peso.
– Adenopatías en la región cervical (aumento de volumen o
inflamación de los ganglios).
– Hemoptisis (expectoración de sangre fresca procedente del
aparato respiratorio).

 

Según explicó la doctora Alexandra Guarín, experta Científica en cáncer de mama: «No es fácil hacer un diagnóstico temprano de cáncer es pulmón, pero si el paciente tiene más de 3 semanas con estos síntomas, hay que realizarle estudios para detectar la enfermedad».

 

Durante un seminario de Cáncer de Pulmón del que participó NA se buscó prender las alarmas sobre lo importante que es detectar a tiempo la enfermedad y entre los tratamientos más exitosos están aquellos donde se involucra la medicina de precisión y el testeo molecular.

 

«Hoy más pacientes sobreviven y más de la mitad de los pacientes siguen vivos a 7 años. Lo más importante es que se detecten rápido los biomarcadores», señaló Claudio Martin, jefe de Oncología del Instituto Alexander Fleming. Por su parte, Luis Alberto Suárez, médico líder en oncología para América Latina, indicó: «Hoy hay muchas más opciones de tratamiento, pero se necesita más investigación. Los avances con testeo molecular representan un 40% en la expectativa de vida de un paciente con cáncer de pulmón».

 

Martin, quien además es oncólogo del Hospital de Rehabilitación Respiratoria María Ferrer habló acerca de la importancia de que los pacientes tengan acceso a los tratamientos: «De nada sirve que este tenga un tipo de mutación de la enfermedad, si el tratamiento no es alcanzable».

 

La importancia de cambiar hábitos. Los cambios en la alimentación y en el descanso, entre otros, pueden colaborar para evitar o para dejar atrás la enfermedad, según explicó Peter Czanyo, presidente de la Fundación Argentina de Cáncer de Pulmón, sobreviviente al mismo.

 

«Cambié mi alimentación, empecé a dormir a horarios y a hacer ejercicio. Hay que conocerse de una manera diferente para cambiar la vida. Es buscar lo que te hace latir el corazón. El cáncer no puede ser sinónimo de muerte», indicó.

 

Czanyo contó que en 2013 fue a realizarse unos exámenes clínicos por colesterol y su médico, al saber que fumaba le dijo que se hiciera una placa de tórax en la cual observó un punto extraño.

 

Por esa razón fue sometido a una tomografía computada donde se detectó que tenía cáncer de pulmón, diez días después fue operado y le intervinieron el pulmón izquierdo. Tras la operación, Czanyo dejó de fumar y se propuso metas, una de la cuales fue subir al Aconcagua, y logró llevarla a cabo en 2018 mientras que en enero de este año escaló el Al Kilimanjaro en Tanzania.

 

«Hay que hacer lo que dicen los médicos y yo le sumé además ejercicios de respiración que me ayudaron mucho», relató quien además escribió el libro «Saltar la sombra» del cual comentó: «La sombra son los miedos y hay vida después del cáncer».